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6 de octubre de 2009

SEGUROS EN CRISTO





“Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.”2º Timoteo 1:12


Las inseguridades comienzan cuando dejo que mis emociones tomen el control y no la verdad de la Palabra de Dios. NO puedo estar segura en Dios… sino le conozco realmente.Pablo dice: “yo se en quien he creído y estoy seguro”. Cristo es nuestro fundamento sólido, inamovible.


“Por lo cual también contiene la Escritura:He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado” 1 Pedro 2:6“


¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su prop io Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.


¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.


Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 8:31 al 39


1.-Seguro de mi salvación: Juan 10:27-29. Efesios 1:132.


2.-Seguro de mi destino eterno. 1ºPe.1:3-43.


3.-Seguro de ser su hijo. Juan 1:124.


4.-Seguro de la confiabilidad de Su Palabra y Sus promesas.


“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;” 2ªPe.1:195.


5.-Seguro contra el ataque del enemigo. Efesios 6:11-176.


6.-Seguro del control de Dios. “¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?” Lam.3:37


Leí en un libro estas palabras: ¿Tienes a Dios? Porque si le tienes, tienes todo el amor y la vida , toda la dulzura y la ternura- todo lo que puede satisfacer el corazón y deleitar la mente. Tenerlo a Dios es tenerlo todo, aunque se esté despojado de todo. El ser destituido de Dio s es ser despojado de todo, aunque se tenga todo.( F.B.Meyer)


7.- Seguro de Su Provisión y cuidado Salmos 91:1 ,Salmos 119:50: Salmos 73:28 “Pero en cuanto a mi , el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras”.


Hay tantas promesas, como arco iris de esperanzas , que nos ayudan a no mirar las dificultades que estorban nuestro camino sino poder ver el poder y la fidelidad del que hizo la promesa.


Confía segura en Sus Manos. Él es la Roca firme, el fundamento sólido de nuestra vida.
“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra”Salmos 73:25

26 de septiembre de 2009

El retrato del verdadero adorador. (Salmo 15)



Sal 15:1 (Salmo de David) Oh Jehovah, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en tu santo monte?
Sal 15:2 El que anda en integridad y hace justicia, el que habla verdad en su corazón,
Sal 15:3 el que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni hace agravio a su vecino;
Sal 15:4 aquel ante cuyos ojos es menospreciado el vil, pero que honra a los que temen a Jehovah; aquel que a pesar de haber jurado en perjuicio suyo, no por eso cambia;
Sal 15:5 aquel que no presta su dinero con usura ni contra el inocente acepta soborno. ¡El que hace estas cosas no será movido jamás!

El Salmo 15 es como un retrato que nos muestra las características de un verdadero adorador que permanecerá inamovible en la presencia del Señor.

Esta descripción que aquí se presenta no constituye los requisitos para alcanzar la salvación, ya que sabemos que esta se alcanza solamente por gracia mediante la fe en Jesucristo Ef. 2:8-9, sino que más bien esta es una descripción del camino de obediencia que toma quien ha sido rescatado del pecado y habilitado para cumplir el propósito para el cual Dios ha dado a Sus hijos: “Glorificarle en verdadera adoración”. Is. 43:7. Recordemos el Salmo 103:17-18.

Debemos entender que mediante este Salmo las características de la verdadera adoración, fruto de una vida entregada al Señor, en total dependencia a Su Palabra.

V. 1. LA PREGUNTA.
David escribe este Salmo iniciando con una pregunta que es clave para toda persona que quiere saber la descripción de los residentes del cielo creados para adorar a Su Señor. Ap. 19:1-8. La pregunta entonces podría ser: Señor; ¿Cómo luce en la tierra un verdadero adorador?

El verdadero adorador es reconocido en la manera como vive afuera de las paredes de la Iglesia, no simplemente por como canta las alabanzas, o cuanto deposita en la canasta de la ofrenda, etc. Esta es la intención del salmista al presentarnos el retrato con las características de un verdadero adorador y presentárnoslas como un espejo para que lo comparemos con nuestra propia imagen.

V. 2 al 5a. LA RESPUESTA.
Todas estas características son el fruto de una fe activa que va transformando y santificando nuestra naturaleza para hacerla apta para nuestra adoración eterna junto al Señor. Si la gracia no ha transformado nuestra vida entonces tampoco ha salvado nuestra alma. Se trata de caminar en buenas obras como fruto de una fe genuina. Stgo. 2:17.
Debemos revestirnos del poder de Jesucristo (Su Espíritu), para poder desarrollar cada una de estas características y esto solo lo alcanzaremos si estamos apegados diariamente a la Palabra (Su Verdad) que es el único alimento que sustenta nuestra fe. Jn. 4:23-24

Características del verdadero adorador.

Vs. 2 El verdadero adorador es honesto, justo y sincero.
Un verdadero adorador camina y actúa consistentemente, reconociendo su incapacidad y dando todo el crédito de su caminar y accionar al Señor quien le ha capacitado para obedecer. Este versículo nos habla de integridad, justicia y sinceridad como las características fundamentales de un verdadero adorador. Es como un vaso que primeramente es lavado por dentro para que el brillo por fuera sea genuino.

Vs. 3 El verdadero adorador no perjudica a los demás.
Cuando el verdadero adorador tiene limpio su interior, sus acciones hacia su entorno serán también limpias y con un motivo sincero. Conoce el valor del “buen nombre” y el honor de una persona, por tanto no difama a nadie, ni pone en entredicho su reputación, ni obra en perjuicio de nadie, ni acepta infamias o injurias contra nadie.

V. 4. El verdadero adorador piensa lo que Dios piensa.
Para un verdadero adorador la Palabra de Dios es la autoridad máxima en su vida, lo que Dios piensa y dice, es su propia manera de pensar y actuar. Acepta todos los juicios de Dios en cuanto al bien y al mal. Para esta persona quien pervierte la justicia de Dios (quienes ven lo bueno como malo y lo malo como bueno) no puede ser visto con agrado, puesto que están en contra de Dios. La verdadera adoración tiene una sola cara y es de una sola palabra, la promesa de un adorador es cumplida aun cuando esto le resulte en perjuicio para sus propios intereses. No puede ser fluctuante ni de doble ánimo.

V. 5a. El verdadero adorador sirve a un solo Dios.
La Adoración verdadera exige exclusividad, si adoras a Dios no puedes servir a las riquezas. No puede poner a la ganancia monetaria por encima de la Palabra de Dios. En el mundo se dice que todo mundo tiene un precio, pero el verdadero adorador no vende su fe a ningún precio, porque ya ha sido comprado por el más alto precio de la sangre incorruptible de Jesucristo.

Busca las características del verdadero adorador en estos versículos y exprésalas con tus propias palabras, clasificándolas en las que son expuestas en forma de lo que debe hacer y no hacer.

V. 5b. EL RESULTADO.
El resultado final de una vida de adoración verdadera es firmeza en todo sentido: Firmeza de carácter, firmeza de propósito, firmeza de convicciones, firmeza en la esperanza y firmeza en nuestro destino eterno en la presencia de Dios.

Shalom

Enrique

26 de agosto de 2009

El Testimonio de Jesus el Señor


SALMO 22

Es la historia del necesario abandono del Padre al Hijo, con el fin de justificarnos, cargando en El, el pecado de todos nosotros (Is 53:6b) y la exaltación suprema a quien puso su vida voluntariamente en rescate por todos nosotros conforme al deseo de su Padre (Fil 2:5-11)

Vers 1-2

Sal 22:1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Estás muy lejos para salvarme, muy lejos para entender mi llanto.
Sal 22:2 Dios mío, te he llamado una y otra vez durante el día y no has respondido. Sigo llamándote por las noches y no encuentro respiro.

He aquí el grito desesperado del huérfano Emmanuel retumbando en el universo “Dios mío, Dios mío ¿porqué me has desamparado? (Mt 27:46)
Detrás de ésta, la mas conmovedora de todas las preguntas se encuentra una asombrosa realidad:

Dios es santo y justo, y esto significa que El tiene que castigar el pecado donde quiera que los encuentre, El no puede hacerse “de la vista gorda”. Aunque el Señor Jesucristo no tenía pecado en sí mismo, voluntariamente asumió la responsabilidad, la pena de todas nuestras culpas (Jn 10:17-18).

Por nuestra causa, Cristo fue desamparado por Dios para que nosotros jamás tengamos que ser desamparados (2Co 5:21), De este modo, cuando leemos de los muy profundos sufrimientos de Cristo, siempre debemos recordar, “El sufrió todo esto por amor a mí”.

Cuando leemos “¿porqué estas tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?“ ahora sé que fue por mí. Y fue por mí que los cielos guardaron silencio delante suyo de día y de noche.

Vers 3

Sal 22:3 Sin embargo, tú eres santo. Tú estás sentado como rey y tu trono son las alabanzas que te rinde Israel*.

En medio de ese clamor, es traída al corazón del Hijo la respuesta.
“Pero es que tú eres santo”, la santidad de Dios demanda la paga del pecado, y el amor de Dios proveyó lo que su santidad demandaba (Rom 5:6-11)

Vers 4 y 5

Sal 22:4 Nuestros antepasados confiaron en ti, y tú los salvaste.
Sal 22:5 Dios mío, ellos pidieron tu ayuda, y tú los ayudaste a escapar de sus enemigos. Ellos confiaron en ti y encontraron una respuesta.

Pero, escuchemos de nuevo¡ el Salvador todavía clama a su Padre, y le recuerda que los patriarcas nunca fueron desamparados¡ Clamaron en fe pidiendo ayuda y su clamor nunca quedó sin respuesta.

Ni una vez fueron avergonzaron cuando clamaron pidiendo rescate. A pesar de su rebeldía Dios siempre acudió en su ayuda. Esa sentencia ¡fue reservada para ser pagada por el inmaculado cordero de Dios¡

Vers 6-8

Sal 22:6 Entonces, ¿por qué no atiendes mis súplicas? ¿Acaso soy un gusano y no un hombre? La gente me desprecia;
Sal 22:7 todo el que me ve se burla de mí. Me hacen gestos de rechazo y me tratan mal.
Sal 22:8 Y dicen: «Que pida ayuda al Señor, a ver si lo salva. Si tanto lo quiere, tendrá que salvarlo».

No solamente fue desamparado por Dios, sino también fue despreciado por los hombres. Las criaturas que sus manos formaron ni siquiera lo reconocieron como hombre, sino mas bien como un gusano. Tuvo que experimentar el escarnio y el rechazo de aquellos que había venido a salvar.


Aun mientras Cristo colgaba del madero, la multitud enardecida que miraba, le ridiculizaba y se burlaba del eterno amante de sus pobres almas., y aunque parezca increíble, encontraron un cántico para mofarse de su aparente debilidad y de su supuesta inutilidad de seguir confiando en su Dios, el cántico sonaba de ésta manera: “se encomendó a Dios, líbrele El, sálvele, puesto que en El se complacía”. (Mt 27:39-43)

Vers 9-11

Sal 22:9 Dios mío, tú fuiste quien me sacó del vientre de mi madre.
Sal 22:10 Has sido mi Dios desde el día en que nací; desde entonces me has protegido.
Sal 22:11 Así que no me dejes, especialmente ahora que el peligro está cerca y no tengo a nadie que me ayude.

Ahora el Hijo de Dios, se acuerda de Belem, y recuerda que fue Dios quien lo sacó del vientre de madre, el que lo preservó durante el tiempo de su frágil infancia, quien lo sostuvo en los tiempos de su juventud hasta llegar a ser adulto, y le pide que ahora también se acuerde de El en la angustia, porque no hay quien ayude.

¡Puedes imaginar el corazón del Padre, al escuchar este clamor de su Hijo¡

Vers 12-13

Sal 22:12 Mis enemigos me han rodeado como toros fuertes; toros fuertes de Basán, listos para atacarme.
Sal 22:13 Me rugen con la boca abierta, como hace un león hambriento.

El distrito de Basán, al este del Jordán, era conocido por sus ricos pastos y sus animales fuertes y gordos (Amós 4:1). Cuando Cristo habla aquí de los toros de Basan se refiere a sus propios paisanos, quienes estaban cercándole para el momento de la matanza. El Mesías de Israel había venido para salvarles (Jn 1:11) ¡y ellos se lanzaron sobre El, como leones tras un cordero¡

Vers 14-15

Sal 22:14 Me siento débil, derramado como el agua. Mis huesos se han dislocado; mi corazón se derrite como cera en mi interior.
Sal 22:15 Toda mi fuerza se ha ido como el agua entre los dedos. Estoy muy débil; tú me has puesto al borde de la muerte.

Todo esto describe los efectos en un cuerpo colgado por las extremidades prolongadamente, y el efecto de la deshidratación, que fueron haciéndole ver que Dios le estaba acostando en el polvo de la muerte.

Vers 16-18

Sal 22:16 Toda esa gente mala me ha rodeado como perros de caza. Me han herido las manos y los pies.
Sal 22:17 Puedo ver mis huesos y contarlos uno a uno. Mientras tanto, toda esa gente sigue observándome.
Sal 22:18 Se reparten mi ropa y apuestan mi túnica.

Esta palabra “perros” se refiere a los gentiles, particularmente a los soldados romanos que lo rodean como una jauría de perros, fueron estos los que por su propia mano llevaron a cabo el cumplimiento de las siguientes cuatro profecías:

* Horadaron mis manos y mis pies

* Contar puedo todos mis huesos

* Repartieron entre si mis vestiduras

* Sobre mi ropa echaron suertes

Vers 19-21

Sal 22:19 Señor, no me dejes solo; tú eres mi fortaleza. ¡Ven pronto a ayudarme!
Sal 22:20 Señor, sálvame del peligro; salva mi vida de esa gente.
Sal 22:21 Aléjame de las garras del león; protege a este pobre hombre de la crueldad de esa gente.

La espada es también referencia a los gentiles, ya que esta era el símbolo del poder estatal (Ro 12:4). Aquí tenemos pues, una referencia muy clara a gentiles y judíos, los perros y la espada representa los gentiles, el león y los toros de Basán, y los búfalos a los judíos.

De donde debemos entender, que no fue una etnia en especial como muchos en el anti-semitismo piensan, sino los pecado de toda la humanidad.

Vers 22-31

Sal 22:22 Dios mío, le contaré a todo el mundo que me has salvado. Te alabaré delante de todos.
Sal 22:23 Alaben al Señor, todos los que lo respetan. Descendientes de Israel, ríndanle honores. Pueblo de Israel, respeta y teme al Señor.
Sal 22:24 Porque el Señor nunca olvida a los humildes cuando están sufriendo. Dios no se avergüenza de ellos. Él no se esconde de ellos cuando le buscan y siempre responde a su llamado.
Sal 22:25 Señor, te alabaré en frente de todos por todo lo que has hecho. Te ofreceré los sacrificios que te prometí.
Sal 22:26 Todos ustedes, humildes de corazón, vengan y coman hasta que queden satisfechos.a Los que vinieron buscando a Dios, adórenlo y serán siempre felices.b
Sal 22:27 Que todos los que están en tierras lejanas, se acuerden del al Señor y regresen a él. Que todo el mundo se postre ante el Señor y lo alabe.
Sal 22:28 Porque el reino es de Dios; él gobierna a todas las naciones.
Sal 22:29 Todos los poderosos del mundo comerán y se postrarán ante Dios. Incluso aquellos que están a punto de morir y hasta los que ya han muerto se postrarán también ante él.
Sal 22:30 Los hijos de ellos servirán al Señor, y toda la gente hablará de él por siempre.
Sal 22:31 Una generación contará a sus hijos todo lo bueno que hizo Dios.

He aquí el gran contraste y la gran transición:
El contraste, de la angustia al triunfo: la cruz es cambiada por la corona. La transición, entre la primera y la segunda venida de Cristo.

Todos estos versículos describen los resultados del poder de su muerte y de resurrección en nuestras vidas.

Este asombroso Salmo termina con las últimas y triunfales palabras del Hijo de Dios en la cruz, “el hizo esto“ : ¡Consumado es¡ (Jn 19:30)

Enrique.

1 de mayo de 2009

Dios es nuestra fortaleza en medio de la Tribulacion

Por: David Wilkerson

El Espíritu Santo me animó a leer Éxodo 12, que contiene el relato del rescate de Israel de Egipto.

En la puerta de cada casa israelita, la sangre del cordero estaba impregnada en los dos postes y el dintel. Esto era para proteger al pueblo de Dios del ángel de la muerte que pasaba.

Cuando llegó el día, una multitud de Israelitas salieron de la cautividad, incluyendo 600.000 hombres además de las mujeres y niños. “En el mismo día…todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto” (Éxodo 12:41).

En el capítulo siguiente, yo me detuve en el verso 3, el cual dice: “Pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte” (Éxodo 13:3). El pueblo de Dios fue rescatado sólo por el poder de Dios, no por medios humanos.

David declara, “Dios es el que me ciñe de fuerza, y quien despeja mi camino…Envió desde lo alto y me tomó; me sacó de las muchas aguas.

Me libró de poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo…Escudo es a todos los que en él esperan” (2 Samuel 22:33, 17, 18, 31).

Nuestra fe y fortaleza puede debilitarse, pero en nuestros tiempos de debilidad Dios nos ha dado maravillosas promesas para renovarnos y fortalecernos:


  • “Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea” (2 Samuel 22:40).

  • “Los débiles se ciñeron de poder” (1 Samuel 2:4).

  • “El Senor dará poder a su pueblo; El Senor bendecirá a su pueblo con paz” (Salmo 29:11).

  • “El Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo. Bendito sea Dios” (Salmo 68:35).

  • “Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares…Volveré a los hechos poderosos de Jehová el Señor” (Salmo 71:9, 16).

  • “Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas…Irán de poder en poder; verán a Dios en Sion” (Salmo 84:5, 7).

Amado, ¿cree usted que nuestro Dios es fuerte? Si él es fuerte, ningún poder puede hacerle frente a él. Por lo tanto, encomiende todo a la poderosa mano de poder y fuerza de Dios. Él hará un camino. Sobre todo, crea en esta palabra:

“El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma” (Salmo 138:3).

Que Dios lo ame y lo bendiga.

Shalom

Enrique G.