3 de junio de 2009

El Costo de seguir a JESUS

Hoy en Dia no se quiere pagar el verdadero precio por Seguir a Jesus, muchos viven engañados en las iglesias porque creen que porque asisten a la iglesia cada 8 dias, oh porque algun dia levantaron la mano para aceptarlo ya fue suficiente para ser un discipulo de Jesus.

Pero que es es lo que en verdad significa seguirlo y cual es el precio que hay que pagar?, analicemos el siguiente pasaje:


Luc 14:25 Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo:
Luc 14:26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.
Luc 14:27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.
Luc 14:28 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?
Luc 14:29 No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él,
Luc 14:30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.
Luc 14:31 ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?
Luc 14:32 Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz.
Luc 14:33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.




14: 25 Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: --

¿Qué dirá Jesús a estas "grandes multitudes" que iban con Él? ¡Seguramente les hablará palabras de gran aliento para que no dejen de seguirle! Pero, no, Jesús no buscaba la popularidad. Ya sobraba la fama y aun decía a los sanados que no hablaran del milagro. Lo que dice aquí "es un acto dramático por parte de Jesús, un deliberado esfuerzo para controlar el irreflexivo y desenfrenado entusiasmo de las multitudes que seguían por el mero hecho de seguirle"


En este texto (Lucas 14:25-33) nuestro Señor habla palabras necesarias, palabras de vida, pero ¿cuántos las pueden recibir? A veces su enseñanza parece dura al hombre. El apóstol Juan registra el sermón de Jesús sobre el pan de vida en el cual enfatizaba lo espiritual. Jn. 6, "60 Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?... 66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él".


También cuando enseñó sobre el matrimonio, el divorcio y segundas nupcias, sus discípulos se escandalizaron. Mat. 19, "9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

10 Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse".

En esta ocasión, pues, les entregaba enseñanza muy exigente, enseñanza que para la mayoría de la gente sería muy ofensiva, porque quería separar a los fieles de los infieles, a los sinceros de los insinceros. El siempre estaba consciente de los varios propósitos o motivaciones de los que le seguían: buscaban panes y peces y otros beneficios temporales, querían la sanidad física, tenían ambiciones políticas, o simplemente le seguían por la curiosidad y porque los demás le seguían. Cristo conocía y conoce al hombre (Jn. 2:24, 25).


Aun conoce los pensamientos del hombre.


14: 26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. – Nos extraña mucho esta enseñanza que requiere que uno aborrezca a su familia, porque El nos enseña (Mat. 5:44) que debemos amar aun a los enemigos. Los que aborrecen a sus padres en el sentido de odiarlos desobedecen Efes. 6, "2 Honra a tu padre y a tu madre". Sin embargo, debemos honrar y obedecer a Cristo aunque estemos en conflicto con los mismos padres.

Es necesario dejar que la Biblia misma explique esta palabra. Si algún mero hombre dijera que la palabra aborrecer no siempre tiene el sentido de odiar, no podríamos aceptar su palabra, pero la Biblia misma nos hace entender que esta palabra se puede usar para significar amar menos. La prueba de esto se ve en Gén. 29, "30 Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea 31 Y vio Jehová que Lea era menospreciada (aborrecida, LBLA).


También se ve en Deut. 21, "15 Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida; 16 en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere, no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito". No odiaba a su mujer, sino que, como en el caso de Jacob y Lea, la amaba menos que la otra. Véase también Mal. 1:2, 3, "Amé a Jacob y a Esaú aborrecí"; Dios no odiaba a Esaú, sino que daba preferencia a Jacob.

Por lo tanto, el aborrecer a la familia significa amar más a Dios. Mat. 10, "37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí". Cristo no acepta segundo lugar en nuestra vida. La lealtad hacia El tiene que ser suprema.
El cristiano no debe mostrar mala actitud hacia los padres, pero cualquier cosa, sea en los padres o en su propia vida, que se oponga a la verdad de Cristo debe ser aborrecida. No debe permitir que la relación estrecha y cariñosa con los seres amados le lleve a tener comunión con el mal.

Este texto enseña que "Cristo debe ser amado supremamente, o de otro modo El no es amado de ninguna manera".
"Cuando un extranjero quiere hacerse ciudadano de otro país, debe renunciar lealtad a su tierra natal y debe jurar lealtad al país que ha elegido. Esto no significa que no puede seguir teniendo un alto concepto de la nación a la cual dijo Adiós, pero sí, significa que ahora debe servir a la nación que lo ha acogido".

14:27 Y el que no lleva su (propia) cruz (emblema del sacrificio y sufrimiento supremos) y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. – Mat. 7:13, 14; Luc. 13:24; Jn. 16:33; 2 Tim. 3:12.,Mat. 10, "38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí"; Mat.16:24; Mar. 8:34; Luc. 9:23. "Cuando algún criminal era condenado a ser crucificado una parte de la sentencia era que debería llevar al lugar de la ejecución la cruz sobre la cual había de morir".

Debemos leer frecuentemente y meditar mucho sobre los textos que describen la crucifixión de Cristo porque si en verdad queremos seguirle como sus discípulos debemos estar dispuestos a sufrir con gozo (Heb. 12:2) cualquier carga desagradable para cumplir con el deber. Siempre habrá conflictos con el mundo, aun con los familiares como este texto indica, pero el verdadero cristiano siempre está pensando en lo que agrada al Señor.

"Estas palabras significarían aun más a los cristianos después de la crucifixión y resurrección de Jesús (Gál. 2:20; 6:14)".
El negarse a sí mismo significa que voluntariamente uno da espaldas al "viejo hombre" (el viejo yo), Rom. 6:6; Efes. 4:22; que todas las cosas de la vida pasada que estaban en conflicto con la voluntad de Cristo o que pudieran impedir el servicio a Cristo se consideren como "basura para ganar a Cristo" (Fil. 3:8, 9); que está dispuesto a obedecer su enseñanza y andar en sus pisadas (1 Ped. 2:21). Véanse también Mar. 8:38; 2 Tim. 1:7, 8.

14:28 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre ("en la muralla de la ciudad como la que estaba cerca del estanque de Siloé o una torre de vigilancia en una viña {Mt. 21:33} o una edificación en forma de torre para refugio u ornamento, como aquí",). Edificaban torres en sus viñas y en otros lugares para poder ver de lejos al enemigo que se acercara. Eran altas y también fuertes, con buen cimiento; por eso, el costo de edificarla -- tanto de trabajo como de dinero -- era considerable. No era un proyecto insignificante. Tal torre medio construida no servía para nada, y sólo era espectáculo que provocara burla. Con esto Jesús ilustra el fracaso que resulta de medio rendirnos a El y su servicio.
-- no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? – La torre, una estructura elevada y noble, bien ilustra el discipulado, algo distinguido del mundo y atrae la atención de otros. Todos los que obedecen al evangelio se pueden comparar con el que empieza a edificar una hermosa torre y para hacerlo debe cavar y ahondar y poner el fundamento sobre la roca" (Luc. 6:48), hacer buena obra y tener como meta el cielo mismo.

14:29 No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean (los del mundo observan con mucho cuidado al cristiano para ver si vive fielmente) comiencen a hacer burla de él (el deporte favorito de los mundanos es hacer burla de los que profesan ser cristianos),

14:30 diciendo: Este hombre (este tipo) comenzó a edificar, y no pudo acabar. – Muchos evangelistas predican con el propósito de emocionar a la gente para que pronto "obedezcan". Quieren "resultados".

Algunos son muy carismáticos y saben manipular las emociones de la gente y el resultado es que muchos son convertidos al evangelista y no a Cristo. Les dicen cuán "fácil" es entender y obedecer al evangelio. Jesús y los apóstoles nunca dijeron que es fácil ser cristiano (Mat. 7:13, 14; 16:24; Luc. 13:24). Hech. 14:22, "confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios".

Desde luego, hoy es el día de salvación, y en los casos de conversión registrados en Hechos la gente obedeció "cuando creyó", es decir, inmediatamente, pero en estos casos el evangelio les fue predicado. Los apóstoles iban por todas partes predicando "todo el consejo de Dios" (Hech. 20:27) para hacer verdaderos discípulos de Cristo. Éstos entendían lo que les costaría obedecer a Cristo.

¿Cuántas personas compran casas o automóviles y los pierden porque no pueden hacer los pagos hasta el fin del contrato? De esta manera mucho dinero se pierde, y es vergonzoso. De la misma manera serán avergonzados los que profesan ser cristianos pero no pueden vencer al mundo. 2 Tim. 4, "10 porque Demas (Col. 4. 14; Filem. 24) me ha desamparado, amando este mundo".

14:31 ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?

14:32 Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz. – Sería pura insensatez salir con diez mil soldados para pelear con otro ejército de veinte mil soldados. Si por ser impulsivo y por dejarse llevar por el odio o la envidia inicia tal guerra, sólo le queda una alternativa: enviar una embajada y pedir condiciones de paz; es decir, rendirse y aceptar la derrota vergonzosa.

Así también es pura insensatez inscribirse en el ejército de Cristo sin la disposición de pelear por el Señor hasta ganar la victoria final. (Efes. 6:10-18; 2 Cor. 10:3-5; 1 Tim. 6:12; 2 Tim. 2:4).
Cuando uno toma la decisión de obedecer al evangelio, debe entender que no hay simplemente el peligro o la amenaza de guerra, ¡ya está la guerra! y al llegar a ser discípulo de Cristo, llevamos su armadura y entramos inmediatamente en la lucha. "La guerra es ineludible el momento que uno tome la decisión de ser discípulo".

El obedecer al evangelio es un acto serio no simplemente de las emociones, sino también del intelecto y de la voluntad. Uno debe estar muy resuelto a ganar la victoria. Debe tomar esta decisión habiendo tomado en cuenta las consecuencias de su acción. ¿Cómo van a reaccionar los miembros de la familia? ¿Cómo me afectará en el trabajo? ¿Estoy dispuesto a abandonar toda práctica, todo hábito, toda costumbre, que esté en conflicto con la voluntad de Cristo?

¿Qué tan fuertes somos para pelear contra los enemigos formidables de nuestra alma? El nuevo discípulo no es un veterano; tiene fuerza limitada. ¿Será suficiente para ganar la batalla? Fil. 4, "13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece", pero Cristo no lucha solo, sino que promete ayudar al discípulo más débil con tal que con todo su corazón ponga su parte.

14:33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia (la palabra clave) a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. – "apotasso… denota primariamente poner aparte… luego, en la Voz Media, (a) despedirse .. Lc 9:61 "(que) me despida"; (b) abandonar, Lc 14:33 .. "Poner aparte como en un campamento militar, luego en la voz media separarse uno mismo de, decir adiós a (Lc. 9:61), renunciar a, abandonar, como aquí. A todo lo que posee... dice adiós a todas sus propiedades". "El sencillo significado de esta declaración sorprendente es que uno, para ser discípulo de Cristo, debe amarlo más que cualquier otro ser, sin excluir a sí mismo" .

¿Qué nos cuesta ser discípulos de Cristo? Nos cuesta todo. Jn. 12, "24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. 25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará".

Todos y todo tienen que ocupar segundo lugar en nuestra vida, porque Cristo es primero. Mat. 6, "33 buscad primeramente el reino de Dios y su justicia". El discipulado requiere que nos alejemos completamente de todo pecado. Rom. 12, "Aborreced lo malo" (como Cristo, Heb. 1, "9 Has amado la justicia, y aborrecido la maldad". Requiere la abnegación de sí. Hay que luchar contra todos los deseos de la carne (Rom. 13:14; Col. 3:5).

"Lo que Jesús pide es una devoción de todo corazón, una lealtad a toda prueba, una negación completa de uno mismo, de modo que uno se ponga a sí mismo, su tiempo, su dinero, sus posesiones terrenales, sus talentos, etc., a disposición de Cristo".
Shalom
Enrique G.

1 comentario:

Nazario dijo...

Creo que uno no es nada comparado con lo que Jesus hizo por nosotros, y esta lección nos enseña a ser verdaderos seguidores de su palabra y amor que debemos tener con el prójimo.
Dios les bendiga a todos y cada uno siempre!!!.